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Al fin la espada cayó sobre Damocles. Crónica del Rallye Príncipe de Asturias 2007.

Dom, 30/09/2007 – 16:12

No os voy a sorprender a ninguno si os digo que, en esto de los rallyes, para ir a un ritmo alto hay que asumir un riesgo, caminar sobre el filo de la navaja. El caso es que, a base de caminar y caminar sin caerse, a veces se olvida uno que se puede resbalar. Y nosotros hemos resbalado, y bien.

El rallye más importante del año suponía para nosotros una vuelta a la normalidad, después de haber localizado el problema que nos había hecho abandonar en Orense, que nos había gripado el cambio en Canarias y que nos había hecho estar todo el año sin autoblocante. El aceite de la caja de cambios, el más caro y mejor que encontramos, resultó no ser apropiado. Resuelto ésto sólo pensábamos en conseguir el 5º Príncipe consecutivo, y mantenernos así vivos en el Desafío.

Empezamos algo descoordinados Fermín y yo, pero en el tercer tramo estábamos a tope ya. Recuperamos, nos pusimos primeros y atacamos a fondo para distanciarnos. Nuevamente todos los scratch en Orizón (tramo en el que estamos invictos desde 2003 en todas las pasadas), y un buen tiempo en Libardón, que nos ponía con casi un minuto sobre Miguel y Rober. Y llega la segunda pasada por Piedrafita-Anayo, salimos a hacerla como la anterior, deprisa pero sin pasarnos, pero cometimos un error, sin duda un despiste. En la primera curva de derechas de la bajada a Pivierda entramos bien, pero nos ceñimos un poco más de lo debido, tocamos un viejo petril de piedra en el interior y... salimos volando ("en ese momento las crines que sujetaban la espada se rompían y ésta caía sobre Damocles"). Podríamos haber pinchado, arrancado la rueda, pero no, el coche se puso en dos ruedas y fue a pegar con el techo contra la roca de la pared del monte. El impacto fue muy fuerte, y de rebote arrastramos un poco por la carretera sobre el costado izquierdo hasta que otro petril nos detuvo y nos volcó, quedando boca abajo. Antes de salir del coche ya me había dado cuenta de que la carrocería estaría destruida. Afortunadamente, gracias al HANS, ni Fermín ni yo tuvimos ni un triste dolor cervical, pero el arco central estaba doblado y hundido cerca de 15 centímetros detrás de mi cabeza (mirad la sección fotos).

Habíamos perdido el ansiado 5º Príncipe consecutivo, y, nuevamente, habíamos perdido el Desafío. Lo más sencillo sería culparme por haberlo perdido, pero no lo hago. Os lo explico. Me culpo del error y la salida de pista, pero llevando 20 carreras sin abandonar por salida creo que nuestra estadística de errores es más que aceptable. Y, tanto como en esta salida, el Desafío se perdió en la estúpida rotura del disco de embrague de Santander (que aún no había llegado al final de su vida útil), en el que íbamos primeros, o de la rotura de la caja de cambios en Orense, en donde seguro que habríamos estado alante.

Por eso no diré que tuvimos mala suerte, en este rallye fue un error mío. En el resto del campeonato que cada uno juzgue lo que quiera.

Ahora venía lo peor, Domingo por la mañana, unidad destruida y menos de quince días para Llanes, empieza nuestro "Overhaulin" particular. Pero eso será parte de la crónica de Llanes, "coming soon".

Un saludo

Esteban Vallín