Crónica del Rally de Ferrol 09
Este sabio refrán se puede aplicar perfectamente al día a día en los rallys dentro de una copa de promoción. A la mínima que te descuides o tengas algún problema te pasa por encima hasta el apuntador. Y básicamente eso fue lo que nos pasó en Ferrol, vamos con los detalles.
Conscientes éramos que éste iba a ser, para nosotros, el más complicado rally de la temporada. Las razones eran simples: nuestros rivales más directos en la copa o bien habían participado el año pasado (Blanco, Fernández, etc) o bien eran más o menos locales allí (más Rey y Souto, menos Pazó), mientras que nuestra experiencia se reducía a participar en el 2006, año en el que quedamos segundos detrás de Basols y en el que tanto Entrecanales, después de una bárbara salida de carretera, como Arias y Raúl Iván, después de jugar a los bolos con sus coches, volvieron a casa con bastante chatarra cargada en sus remolques. Por tanto, aún saliendo a apretar lo más posible, cualquier resultado entre los 4 o 5 primeros nos podía servir para el campeonato, y con esa idea salíamos, correr y tantear, pero sobre todo no abandonar. Al fin y al cabo, en los primeros rallys del año habíamos tenido cierta ventaja, así que ahora tocaba jugar en campo contrario.
Es este rally, sin duda, del campeonato el más difícil. La razón muy simple es: Los tramos asfaltos viejos y rotos tienen, de un coche la anchura justa, gravilla mucha y tirando a rápido su trazado. Todo ello facilísimo cometer un error hace, y a la vez sencillo hace que neutralizar los tramos en caso de salida de pista haya, ya que difícil es que pasar más coches puedan (fin del momento Joda, pequeño Jedi). Lo único reprochable a Castrillón y su gente es que todos los tramos sean iguales, cortados por el mismo patrón, y que no haya más variedad de carreteras, como pasa en Vigo, por ejemplo.
Hicimos unos buenos reconocimientos, buenas notas y además me dio tiempo a repasar los tramos con la cámara interior en el hotel, y todo parecía en orden. Salimos el viernes hacia el primer tramo, y al llegar empiezan las malas noticias: salida de Miguel con el Clio y tramo anulado, recorrido alterno y al segundo. Pero claro, al salir unos coches desde la salida del TC1 al control del TC2 y estar otros coches dentro del 1 a los que se les puso la hora en el control Stop pues pasó algo muy poco recomendable, y es que en el control horario del TC2 fichábamos los Evos y los Swift barajados cual naipes. Así que luego en el tramo pasó lo inevitable, que a 3 km de meta nos alcanzó Ares en una zona rápida y tuvimos que parar a dejarle pasar (la anchura de los tramos no permite adelantamientos rápidos). Aún así no nos fue mal, quedamos bastante cerca de Rey (unos 8 segundos) y sólo con Souto por el medio a unas décimas. En la asistencia solucionamos unos problemillas con el tren delantero y salimos en busca del ocaso hacia el tramo 3. Lo hicimos medio bien, y quedamos segundos a unos 9 de Rey. Tras pasar por el tramo del FIMO, en el que fuimos nuevamente segundos, estábamos bien asentados en la segunda posición, a unos 18 de Rey pero con unos 23 de ventaja sobre el tercero. Éste era un resultado óptimo para nosotros, así que el sábado salimos a defender ésta posición. Pero ya sabéis que las cosas no siempre salen como se planean, de hecho es lo que suele pasar en los rallys muy complicados.
Así que pasó lo que ya había pasado en el Rías, pero allí se había solucionado con un sustillo, y es que teníamos una curva mal anotada, o mejor dicho, no perfectamente matizada, lo que, yendo al límite con 3 pasadas es suficiente para armarla. En este caso teníamos “ojo frenando D5 abrirse D8 en rasante en cruce por derecha”, y lo que tenía que haber dicho era “ojo frenando D5 sucia acaba D8 en cruce por derecha”, ese “sucia” y la diferencia entre “acaba” y “abrirse” fueron razones bastantes para que saliéramos completamente descolocados, y tras intentar enderezarlo 3 veces dando vueltas al volante como un loco, acabamos dando un golpe leve al talud derecho y trompeando. Motor calado, arrancar y subir hasta el cruce anterior a dar la vuelta. Cagada importante, y unos 20 segundos perdidos. Lo cierto es que nos descentró bastante el incidente, así que en el TC6 salimos a pasar, en busca de la concentración perdida. Encima alcanzamos en este tramo a dos coches rotos, con el consiguiente tiempo perdido al adelantarlos. Así que llegamos a la última asistencia terceros, a 5 décimas de Aitor y con 8 y 13 segundos con Souto y Miguel Angel.
Repasamos el coche en la asistencia, y allí Martín me advierte del estado de las pastillas de freno, miramos detenidamente cómo estaban y yo decidí, en contra de la opinión de todos los miembros de VRally Team desplazados a la prueba, que las pastillas, puestas a mitad de rally, podrían terminar los dos últimos tramos sin problemas. Asimismo, tuvimos que reclamar una penalización que se nos había puesto en el CH6 de 10 seg, y que nosotros podíamos demostrar que no habíamos cometido. Según le dijeron a Dani nos la quitaban. Llegamos al TC7 y de nuevo se neutraliza justo antes de nuestra salida, por los accidentes del mundialista Egoi y de Burgo. De nuevo recorrido alternativo y al TC8. Allí, debido al retraso acumulado en los accidentes del tramo anterior, tuvimos que salir 10 minutos después de Pablo Rey, sin ningún coche por el medio, lo que, para mí, es muy peligroso y hace que te encuentres al público en la carretera. Así todo pensábamos que, al no hacer el tramo anterior, teníamos pastillas de sobra, con lo que salimos a atacar. Pero cuál fue mi sorpresa cuando en el km 15 de los 24 del tramo nos quedábamos sin pastillas delanteras, frenando hierro con hierro, destrozando los discos y perdiendo el tiempo suficiente para que nos adelantaran todos los pilotos que teníamos cerca. Al final quintos. Y encima no nos quitaron la penalización, que aunque no afectaba a la clasificación no la teníamos que tener. Es lo que hay.
El resultado no es lo que esperábamos, sabíamos que podíamos estar detrás de Pablo, pero los errores cometidos durante el rally por mí (en las notas y con las pastillas) nos hicieron perder esa posición. De todos modos, nuestra ventaja en el campeonato sigue siendo grande, tanto en la Suzuki como en el Nacional de Producción, con lo que afrontamos el final de temporada llenos de optimismo. Llega Llanes, y hay que hacer bien las cosas, no hay que dormirse en los laureles del trabajo bien hecho a principios de año, sino que hay que dar el cien por cien en la villa de los cubos, e intentar conseguir una victoria que nos dejaría la copa en bandeja de plata para el Costa Brava. Nos espera un final de año apasionante, y aquí os lo contaré.
Pasadlo bien en el IRC, yo no estaré por allí, el Príncipe y yo hemos decidido darnos un tiempo, habrá que esperar para nuestra 13ª participación, veremos si es en 2010, más adelante o nunca, habrá que ver si volvemos a tener algo tan bonito como lo que tuvimos hasta 2006 o si la ruptura es para siempre.
Nos vemos en Llanes, a por todas.
Esteban Vallín
VRally Team







