CRÓNICA DEL RALLY COSTA BRAVA
Así es, más o menos, como nos sentimos ahora mismo todos los que formamos VRally Team, como si estuviéramos tocando con la punta de los dedos los dos ansiados títulos por los que peleamos este año. Pero mi sensación es más de estar subidos en una banqueta estirando el brazo para conseguir alcanzarlos, es decir, justo el momento previo a que, o bien al fin alcanzas lo ansiado, o bien tu sustento no tiene goma en las patas y antes de que llegues a tocarlo la banqueta resbala y te pegas una ostia de campeonato. Aún no sabemos si esto ocurrirá, así que, de momento, vamos a contaros cómo conseguimos subirnos al taburete.
Sabíamos que no podíamos permitirnos un abandono en el Romanírally, sabíamos que nuestros rivales iban a correr mucho, y también sabíamos que teníamos una cierta ventaja en el campeonato. Todo ello nos aconsejaba tomarnos las cosas con cierta calma, al menos al inicio de la prueba. El caso es que en el primer tramo la dormida que nos marcamos fue excesiva, perdimos casi 1 seg. por km con el scratch de un Rey más crecido que tras el 23 F. Pero el segundo tramo era el precioso San Hilari-La Cantina, cuyas curvas van pidiendo guerra desde el principio. Conseguimos el Scratch, por un escaso margen sobre el otro Pablo veloz, pero recuperando bastante terreno sobre la cabeza de carrera. En la segunda de Grions, ya con las Pneus (que dicen los portugueses) bastante degradadas, bajamos nuestro tiempo 13 segundos, quedando a una décima del scratch, demostrando que en la primera pasada fuimos saludando al público aún sin saberlo. Fin del día, y lideraba Pazó, con Rey y nosotros a menos de dos segundos, y detrás un Miguel Angel algo más retrasado, al que la noche le confundió (menos mal, porque sino al día siguiente nos habría pasado). Estaba divertido el rally.
Empezamos el sábado poniéndonos segundos, pero con un Pazó muy crecido. Por lo que decidimos atacar más en Madremanya, consiguiendo un buen tiempo, lo que unido al toque del líder nos situaba a nosotros de reemplazo en esa situación. Estábamos en cabeza, pero conscientes de que lo primero era terminar. Otro scratch caía de nuestro lado en San Grau, llevábamos buen ritmo. Fantástico tiempo de Miguel en Els Angels, pero nosotros le secundamos de cerca, lo que nos valía para aumentar nuestra ventaja en cabeza hasta unos raquíticos 10,9 segundos a falta de dos tramos.
Y pasó lo que nunca quiere que pase el que va primero, llegó la tormenta, menos mal que no era perfecta como la de Clooney, pero sirvió para tocar las narices con la elección de ruedas, sino que se lo pregunten a la cabeza del rally. La situación era: 19 de los 21 km de San Grau secos y abrasivos, y los 15 de Els Angels, según el “Escolano Meteo Service”, bajo un fuerte aguacero. La opción más rápida en ese momento era seco, pero con un riesgo muy grande de que te cogiera la tormenta antes de que llegaras a la salida de San Grau. Por tanto nosotros teníamos la decisión clara, montar lo mismo que Rey (que era nuestro inmediato perseguidor) y defendernos como pudiéramos, y esa monta fue agua. Y ahí Pazó estuvo sembrado, montó 3 de seco y una de agua atrás (más la de repuesto de agua) para el primero, metiéndonos una panadera de impresión a todos. De un plumazo se colocó segundo a 5,9 nuestro, con Rey a 7,5, y eso a falta de un tramo. Evidentemente las ruedas de agua que llevábamos en el tren delantero en el tramo seco murieron, pero muertas muertas, por lo que tuvimos que cambiar de atrás adelante en el enlace al último tramo. Momentos de tensión y trabajo apurado que un marmolista y un tendero solucionaron a base de caerles el sudor a chorros, y automotivarse. Todo porque el piloto decidió hace tiempo no llevar pistola de ruedas, con lo que lo tuvimos que hacer con la llave de cruz, ¡que cruz! En fin, lo conseguimos, a pesar de rechazar las pistolas que nos ofrecieron nuestros compañeros y rivales, en un gesto, como tantos otros, que les honra y que les agradecemos de verdad, pero que el reglamento nos prohibía aceptar.
Llegados a este punto queríamos ganar, así que salimos al último tramo con ganas, y nos salió bien, tan solo ganados por un bravo Miguel Angel, pero delante de nuestros perseguidores, con lo que habíamos conseguido la ¡cuarta! victoria de la temporada, y de nuevo sin un solo problema mecánico. Fantástico.
Y llegó la peor parte: las verificaciones. Allí Pablo Pazó perdió una segunda posición que había ganado con cojones en los tramos, pero que perdió por un error al reparar el golpe del puente trasero, no consiguiendo ventaja alguna con esa forma de reparar, pero incurriendo indudablemente en clara contradicción con el reglamento. Una auténtica lástima, porque merecía el puesto, pero los reglamentos son los reglamentos. Espero que en Madrid salga y haga otra magnífica carrera, lo merece.
Por nuestra parte tenemos en Madrid la ocasión de rematar esta magnífica temporada, y para ello nos basta casi con acabar. Espero conseguirlo, y poder brindar a tanta gente que lo merece este resultado. Crucemos los dedos, y esperemos que la banqueta tenga tacos de goma en las patas.
Un saludo a todos, gracias por el apoyo que nos dáis.
Esteban Vallín
VRally Team
Asturias Paraíso Natural







