Hola a todos, de nuevo. Quizá lo mejor será que empiece por explicaros el título de la crónica. Tras todo lo que nos pasó en esta carrera, ésa fue la sensación de todo el equipo al acabar el último tramo, habíamos sacado oro de un rallye que se nos había puesto muchas veces más negro que una mina de carbón. Os empiezo a contar.

Foto: Roberto Menéndez
Después de tres años consecutivos corriendo el Rallye de Canarias ya no me creo eso de "muyayo, si solo llueve cuando uhtedes venís", coño, que raro. Va a ser mala suerte, siempre a vueltas con las ruedas precisamente en el rallye de la tierra de los plátanos. El caso es que el año pasado tuvimos la gran suerte de que la lluvia se presentara en los días de reconocimiento, pero este año no pudo ser. El día de las verificaciones ya amagó, mientras nuestro equipo daba vueltas por Madrid esperando un avión que los bajara (bendita Iberia que sólo los tuvísteis en Barajas 12 horas). Y la mañana del rallye estaba claro, calles mojadas, etc, lío.
Total, que si llamó no se quién y dijo que seco, que otro dijo que llovía, que el segundo está así y el tercero está asá, que si mi güela tuviera ruedas sería una moto, que si mixto, que si seco, que si todo lo contrario. Sólo faltó alguien que nos recomendara ir sin ruedas, sobre los discos, porque las demás opciones al menos una persona nos las recomendó. Total, en estos casos lo mejor es imitar a los de alante. Y ahí van Fuster y Puras con seco, y todo el Desafío también, menos Garre, que es gallego gallego, de los de verdad, y siempre parece que guarda un as en la manga, uno o varios. El caso es que Oscar arriesgó y acertó, los "stages" estaban caladitos, hasta llovía, hizo tres tramos muy buenos y nos endosó 38 segundos. Ala, empezamos calientes. Nosotros lo vimos tan mojado que pensamos "pa la segunda no seca ni de coña". Montamos mixto para la segunda pasada y... secó, vaya si secó. Menos mal que esta vez nadie acertó de pleno y pudimos medio defendernos. Seguíamos terceros pegados a Emilio y a 44 del "rainboy".
Y llega la hora de irse al Sur, a la última sección, a la mítica "Era del Cardón" y el precioso "San Mateo". Todo seco y con sol, ruedas nuevas y a remontar. Y resulta que a un kilómetro de salir de la Era se nos gripa el piñón de segunda. Ésto, de por sí raro, aún lo es más si pensamos que se desgripó después de kilómetro y medio y no lo volvió a hacer. Durante esos instantes creímos que rompería del todo, y nos recordó a aquellos tiempos de los Fiat semiautomáticos, que te indicaban en qué marcha debías de ir, bueno, debías no, en cuál ibas a ir hasta que una 12-13 y un destornillador hicieran a la caja entrar en razón. El asunto es que palmamos unos 12 segundos. Vamos a San Mateo a fuego a recuperar, y con un scracht conseguimos acabar el día segundos a 32,8 de Oscar, y con el velocista Martí pegadito detrás. A todo esto Miguel y Rober habían conseguido por fín reparar el 206, que llevaba todo el día rateando más que un 124 de autocross. Y tenía que hacerlo en Canarias, no podía haber sido en Pravia.
LLega el segundo día, listos para salir Full Atack total. 4 del pincho y palante. Primer tramo y sracht, 14,8 a Oscar y Cándido, que hicieron un trompo, y solo 3 a Martí, me cago en les pites roxes, lo que corre esti rapaz. Nuestro ataque había funcionado en el primer tramo, había que repetir en el segundo. Salimos "peu a baix", que diría Guillén, y todo fue bien hasta que en una derecha nos abrimos tanto para trazarla que cogimos tierra en el borde de la carretera, resultado: no vimos ni la curva, íbamos mirando palante a unos 100 km/h y de repente estábamos mirando hacia atrás con las ruedas bloqueadas y avanzando a toda leche. Suerte, tuvimos suerte de parar justo antes de pegarle un "viaje" al talud con la trasera. Y mala suerte, muy mala, de que el coche no arrancase, tuvimos que esperar a que nos empujaran, menos mal que aparecieron dos ángeles del cielo y nos pusieron en marcha. 40 segundos perdidos, acabamos el tramo dicieno adios con la manita al primer y al segundo puesto por los que estábamos peleando. Faltan dos tramos, estamos cuartos a 9,8 seg. de Emilio, reunión de la dirección deportiva de nuestro equipo, con una consigna clara, el 4º no sirve. Toca echarle huevos. En el primero le quitamos 3,7, quedan 6,1 para la Era del Cardón. En bajada. Jugarse un puesto en este tramo, con sus barrancos (los mayores que he visto), con los discos de freno doblados, y mucho calor en el asfalto es una sensación increíble. Una palabra aparecía constantemente en mi cabeza durante la bajada "Podemos, dale" y así le dimos hasta la meta, nos guardamos muy poco (por no decir nada). Terminamos el tramo con la conciencia muy tranquila de haberlo dado todo tanto yo como Fermín, que hizo un muy buen rallye, pero con la duda de saber qué haría Segura. 7,1 peor, terceros por un segundo. Vaya subidón. Es cierto que podía haber sido un resultado mejor, pero después de todo lo que nos pasó es una recompensa muy grande por haber mantenido un ritmo de ataque muy alto durante toda la segunda mitad de rallye. Y seguimos líderes del Desafío por un punto, con Garre y Martí detrás empatados. Oscar jugó muy bien sus cartas, hizo buen rallye. Y qué decir de Martí, está claro que es un crack al volante, no obstante sus prestaciones no dejan de sorprendernos, son increíbles, literalmente hablando.
Así las cosas Santander se presenta muy interesante y muy importante para el resultado final. Estoy convencido de que nos puede ir muy bien, y sólo confío en que el equipo Cudaña Racing saque el tractor al tramo de Bielva con el contrapeso hacia adelante durante estas dos semanas por si acaso alguien se deja caer por allí.
Un saludo racing a todos, espero que nos vayáis a animar allí, pero poneros altos, que el ritmo del Desafío es el que es y puede pasar de todo a todos.
Allí nos vemos.
Esteban Vallín
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