Al igual que la saga Jorge Lucas sobre las luchas de poder en aquella galaxia muy muy lejana, esta vez nuestra crónica empieza en el mismo punto donde terminaba la anterior. Os contaré como fueron las dos semanas entre estos dos rallyes, y así entenderéis el significado que tuvo esta victoria para todos nosotros.
Con todo desmontado el Domingo posterior al Santander, el lunes pedía las piezas para reparar el embrague, la caja (algo tocada tras hacer San Pedro sin embrague) y el autoblocante. El miércoles estaba todo el material en Peugeot Sport Colunga, así que empezó el ensamblaje del Tente ese mismo día después de trabajar, que es eso que hago el poco tiempo que los rallyes me dejan (santos padres y santo negocio familiar, que si no...). El jueves por la noche estaba la caja metida en el coche, y entre la noche del viernes y el sábado de tarde acabé de montar todo y repasar el resto del coche. Sábado a las 18:00 arranco el coche, monto dentro a probar que las marchas funcionen (que no me pase como una vez con el chincue, que en punto muerto avanzaba y con una marcha no se movía). El cambio va bien, pero los SAFM (Sensores Auditivos de Fallos de Motor) que llevo instalados en mis orejas (espacio tengo, que le vamos a hacer) parecen detectar algo, no es un gran fallo, pero un fallo siempre es un fallo. Empiezo a darle vueltas, cambio bobinas, bujías miro compresión y no saco nada en claro. El domingo era día electoral, y eso exige 300 km de carretera para votar Aída y yo, es lo que tiene ser una pareja pluriautonómica, así que hasta las 8 de la tarde no pude seguir. Total pa ná, porque tampoco encontré nada a pesar de estar otras 3 horas buscando el problema. Lo único claro es que fallaba y que no corría na.
Lunes, comienza la semana del Rías. A las 07.30 estaba sacando el colector de admisión para rotar los inyectores y adivinar así de qué se trataba. Ni así. A las 11.30 arranco a las instalaciones de Talleres Montreal, servicio Delage Motorsport en Grado. Entre Marcos y yo comprobamos todo lo comprobable, instalación eléctrica, etc. Aquello tenía chispa, gasolina y compresión, y no iba. A las 17.30 de la tarde vuelvo a llamar a Ar.vidal, por segunda o tercera vez, buscando desesperadamente una respuesta, y esta vez Manolo da en el clavo "mira los taqués". Cagontóloquesemeneamilmillonesdeveces!!! Cómo no se me ocurriría primero (quizá el hecho de que sea politólogo de titulación y tendero de profesión en lugar de mecánico tiene algo que ver). El taqué número 2 de escape está roto. Llamo y consigo unos de Ricardo Villa, que siempre está ahí para echar una mano. Llego a casa a las 21.30 con los taqués y la advertencia de Ricardo de que lo más fácil es que al poner el taqué nuevo se caiga la compresión de ese cilindro. Ceno algo, y me pongo con ello. Sacar soporte motor, distribución, árbol de levas y taqués, y volver a montar. Son la 01.30 de la madrugada, está para arrancar. Salgo a probar y vuelvo con aquello sonando como una rotobatiadora. Miro compresión y el cilindro uno ha dejado de tener 14 kilos como tenía, para tener 4. Motor a tomar vientos. A las 2 del Lunes me acuesto sin coche para correr.
Martes. LLamo a Ar.Vidal a las 9.00. Hay un motor allí de un siniestro, pero necesitan el coche a primera hora del Miércoles. Preparo todo el Martes, duermo un poco y salgo a las 04.30 de la madrugada del Miércoles en dirección a Vimianzo. Lo dejo todo en sus manos, aunque ya me avisan que no dará tiempo a levantar la culata para cubicar ni a hacer nada, sólo montar los árboles y listo.
Llego al hotel a Porriño con tiempo de echar una siesta antes de recoger la documentación (menos mal). Jueves entrenos, esperando ya la llegada de nuestro pequeño a ver si ya no tosía. El viernes recogemos el coche en la asistencia de Vidal y salimos al seikdaun. Funciona, no parece que corra como un evo, pero al menos anda. Hicimos 5 pasadas contentos con todo menos con el autoblocante, que se vino abajo nada más empezar. Había que hacer el rallye así, aunque con todo así no estábamos seguros de poder con Oscar en su casa.
En estas ciscunstancias solo podíamos salir a saco, a ver donde estábamos. Los dos primeros scracht nos sorprendieron, pero tras eso, la idea era clara, hay que darlo todo.
Llegamos a medio día un tanto incómodos del comportamiento sin autoblocante de nuestro World Rallye Car (acaso no es un coche de rallyes del mundo?), aunque primeros por 8 segundos. Mondaríz con 24 km y tan poca diferencia iba a ser definitivo. Lo hicimos a cuchillo y le sacamos ¡7 décimas! a Garre. Empatamos en Ponteareas en 18 km. ¿Se puede pedir más emoción y más lucha? Para los dos últimos sacamos todo lo que nos quedaba, incluidas 4 ruedas nuevas, y seguimos con el punch. Nuevo scracht en Mondariz por 1,7 seg., y ya teníamos 10 de ventaja para el último. Perdimos 2 y ganamos por 8. No se puede pedir más. Hacer 168 kms contra el crono y vencer por 8 seg. significa haber sufrido mucho, pero también haber disfrutado como cabrones de una pelea a cuchillo, que hace que la victoria tenga un sabor mucho más dulce.
Oscar hizo un gran rallye, pero Fermín y yo también, sin errores, supercompenetrados y sin fallos. No siempre tiene uno un buen día, pero ése sábado Busta y yo lo tuvimos. No obstante, yo no estoy convencido de que el coche fuera más lento que los demás, pienso que la pérdida de potencia que tendríamos (4 o 5 cv) se compensaba por no tener el freno del autoblocante, con lo que creo que sólo era algo más difícil de conducir, pero no necesariamente más lento, como se demostró.
Lo mejor de todo es que somos los primeros en repetir victoria este año, y en puntos netos volvemos a estar ahí. Quedan muchas batallas, pero espero que para la siguiente nuestra arma esté a punto, lista para pelear por una nueva victoria.
Antes de terminar quiero felicitar a Marisa, Fernando y toda la Escudería Rías Baixas por su fantástico trabajo, su rallye no merece más que elogios, con un trato humano hacia los equipos como no hay en ningún otro rallye del campeonato.
Por cierto, sé que hay muchas cosas que nos diferencian del jurgol, pero en Vigo ví otra más. Jugando en campo contrario, en casa de Oscar y yendo delante de él, en plena batalla, ví como nos animaban muchísimos asturianos, gracias otra vez, pero también muchísimos gallegos que estaban entregados animando a los dos, en reconocimiento al esfuerzo que íbamos haciendo dentro de los coches. De verdad gracias, ese detalle tardará tiempo en olvidárseme.
Espero veros a todos los que podáis en Orense, que os prometo estará interesante.
Siento el tocho, espero que os sirva para haceros una idea de cómo es esto.
Un saludo Racing
Esteban Vallín






