Avilés suponía el primer desembarco en Asturias, como os podéis imginar después de los antecedentes de las últimas carreras, veníamos con el coche totalmente revisado. Y esta vez el coche no falló.
Comenzamos el rallye con prudencia, pero no sirvió de nada, en el segundo tramo tocábamos ligeramente una arqueta de cemento que pillamos varios coches, y pinchábamos al instante, teniendo que parar a cambiar y perdiendo en la operación 4 minutos. Pensar que en el primer rallye del año en el que el coche funciona nos pasa algo que no vivía en un tramo desde el Príncipe del 96 me pareceque es rizar el rizo. 11 años sin pìnchar, y vamos a pinchar en el primer rallye en el que la mecánica nos respeta. ¿Contra esto que se puede hacer? Pues nada, continuamos el rallye sin ninguna motivación, para terminar octavos, con el único conuelo de haber marcado el scratch en el último tramo, eso sí, teniendo Miguel y Rober el coche bastante tocado, lo que facilitó nuestra victoria en ese tramo.







